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¿Cómo aprendemos?

La forma originaria en la que aprehendemos, la experimentamos en la esponjosa calidez del primer nido: el vientre. En él, empieza a despertar el tacto y otros sentidos en medio de diversas sensaciones, estímulos, información genética y otra tanta que se va instalando en nuestro inconsciente.

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Al nacer, nos acoge el segundo nido, el hogar, donde aprendemos a través de la observación y la experimentación de lo que nos rodea, incluida la alquimia de ideas, hábitos y propósitos de crianza que nuestra familia nos enseña mientras nos cuida. En menos de un suspiro, empezamos a alternar el hogar con el gran tercer nido: el continuum jardín infantil - Colegio.
Colibrí Montessori School es ese tercer nido cálido y amoroso donde brindamos una educación holística, sistémica y experiencial que le permite a nuestros niños, niñas y próximos adolescentes, aprender a conocer, a honrar y a desarrollar integral y relacionalmente las 4 dimensiones de su ser: razón, cuerpo, emociones y espíritu.
Reconocemos el valor de la experimentación, la observación, el tacto y los demás sentidos como formas innatas y poderosas de aprendizaje que brotan en los primeros nidos, y que resultan vitales a lo largo del proceso educativo. Entendemos, también, que el ser humano tiene una doble esencia que debe ser potenciada de manera conjunta:

Somos únicos e irrepetibles con necesidades y cualidades particulares que ayudamos a identificar, para construir con cada estudiante un plan específico de vuelo con tiempos propios de aprendizaje y desarrollo de distintas áreas de conocimiento, habilidades, autoconsciencia, aptitudes y gestión de emociones.

Somos seres sociales corresponsables del bienestar de la sociedad y del planeta. Por eso estimulamos el aprendizaje colaborativo, la comunicación asertiva y para el cambio social, la valoración de la diversidad como fuente de vida creativa, el cuidado del medio ambiente y el uso de la palabra y la escucha profunda para la resolución de diferencias, la comprensión del mundo y del otro.

8 campos de conexión

Con base en nuestras 2 esencias y en las 4 dimensiones humanas, en Colibrí trabajamos sobre 8 campos de conexión que les permiten a nuestros niños, niñas y jóvenes, crecer en equilibrio, bienestar y en sintonía con la naturaleza, la sociedad y el territorio.

A través del mindfulness, la educación emocional y otras poderosas herramientas y actividades, procuramos que nuestros niños, niñas y próximos adolescentes abran y expandan su camino de autoconocimiento, consciencia plena y despertar de la intuición; y, a su vez, aprendan a identificar, a conocer, a gestionar y a regular sus emociones para construir una relación respetuosa y asertiva consigo mismos y con los demás. También incentivamos el conocimiento filosófico y cultural sobre diversas espiritualidades que dan sentido a distintas sociedades alrededor del mundo.

Un campo central en el desarrollo de los siete restantes, que se trabaja en estrecha conexión con los campos corporal y el social-comunicativo, y que busca conectar a nuestros estudiantes con su voz interior, para que forjen una personalidad auténtica, libre y armónica, capaz de gestar propósitos de vida audaces y una existencia con sentido y amor. 

El movimiento, el ejercicio físico, la expresión corporal y la percepción sensorial son formas de aprendizaje poderosas que trabajamos mediante juegos, danza, gimnasia, teatro, ejercicios de autoconocimiento (yoga, respiración consciente, mindfulness), reflexiones, materiales sensoriales y libros ilustrados asociados a nuestro cuerpo, sus partes, su funcionamiento y sus cuidados. Así, nuestros niños, niñas y próximos adolescentes potencian su salud física, emocional y mental para una vida en equilibro, bienestar y en plena vitalidad, en la medida en que aprenden a:

  • Conocer, hacer conciencia y honrar su cuerpo desde su más ínfima parte, hasta el conjunto de ese territorio corporal y sagrado que debemos respetar y cuidar día a día.
  • Comprender la relación cuerpo-mente-emociones y los mensajes que resultan de esa conexión, claves para el autocuidado (necesidad de descanso, ejercicio, etc.).
  • Reconocer las características de los alimentos y su relación con nuestras emociones, cuerpo y mente, y practicar una alimentación consciente y saludable.
  • Entender que en los deportes y en las actividades físicas asociadas al juego, prima el goce y la cooperación sobre el estrés y la competencia.

Un campo central que trabajamos en conexión con los demás, al igual que lo hacemos para abordar los temas asociados a la sexualidad.

En Colibrí desarrollamos una educación sexual integral que no sólo abarca una parte del cuerpo como lo son los genitales, sino la manera en que nuestros niños, niñas y próximos adolescentes viven, conocen y se relacionan con su cuerpo entero, su sexo, su género, sus sensaciones, sus afectos, sus sentimientos y, por supuesto, con los demás.

Porque sexualidad también significa hablar de las diversas formas de relacionarse, de ser, de expresarse y de establecer límites sanos en todo tipo de relacionamiento.

Un trabajo cuidadoso que iniciamos desde la primera infancia, porque allí se afianza la autonomía, el amor propio y las prácticas de autocuidado en todas sus dimensiones, las cuales les permitirán a nuestros estudiantes tomar decisiones libres, responsables y en conciencia plena, así como establecer relaciones respetuosas y amorosas con los demás y con ellos mismos.

Saber cómo trasmitir información y emociones en las relaciones o en el trabajo colectivo es vital. Por eso acompañamos a nuestros niños, niñas y próximos adolescentes en el desarrollo de su ser social, de modo que conecten asertivamente con otras personas y entornos a partir de la empatía, el diálogo y del establecimiento de límites. Campo que abordamos en conexión con los campos emocional-espiritual y corporal.

Además, nos nutrimos del campo científico y humanista en el que se trabaja el pensamiento abstracto y crítico, para que nuestros estudiantes aprendan a trasmitir de forma lógica, elocuente y respetuosa sus análisis, argumentos, preguntas e ideas a través del lenguaje oral, escrito y gestual.

La comprensión del otro y el respeto a sus puntos de vista es central en todos estos escenarios. Por eso, procuramos el fortalecimiento de las habilidades sociales de nuestros estudiantes, para que aprendan a ponerse en los zapatos del otro y, por esta vía, gesten una actitud abierta e incluyente hacia la diversidad cultural en la que se valora, se respeta y se aprende de la diferencia.

La vida en comunidad y al servicio de la misma es muy importante para Colibrí. Por ello, la comunicación asertiva y para el cambio social, así como el trabajo en equipo y la cooperación en la búsqueda del bien común y en la construcción de los proyectos de nuestros estudiantes, son elementos fundamentales que abordamos desde diversos campos de conexión.

Queremos que nuestros Colibríes aprendan a aprender desde la libertad, la autonomía, la  curiosidad y el asombro, para que el aprendizaje sea algo cautivador e interesante en sus vidas.

De ahí que prioricemos el cómo aprender, los medios óptimos para hacerlo en cada plano de desarrollo y el proceso de comprensión de lo que se trabaja (matemáticas, biología, geografía, etc.). Esta poderosa triada fortalece en nuestros estudiantes:

  • La autonomía para decidir el material a trabajar. Su voz lidera su proceso de aprendizaje y, a medida que crecen, asumen una mayor responsabilidad en ese camino. Dejar hacer en vez de obligar a realizar. Solo aprendemos lo que queremos aprender, el resto pasa por la cabeza sin dejar rastro.
  • La observación, la exploración, la indagación y la creación de respuestas que resultan de sus conclusiones, no de la memorización ni de respuestas “correctas” predeterminadas.
  • La investigación y el desarrollo de proyectos concretos que unen varias áreas del conocimiento. Con lo que se aprende de forma relacional, sistémica y transdisciplinar; se contextualiza y se hace (más allá de abstraer conocimiento). Un aprendizaje significativo y estimulante.
  • El pensamiento crítico, creativo y flexible que trasciende marcos establecidos y el miedo a fallar: el error es fuente de aprendizaje. Para lo cual se relacionan con su entorno social y natural, y trabajan diversos materiales, textos y actividades que involucran lógica, análisis, comparación, imaginación, expresividad, intuición y sentimientos.
  • La comprensión de que no hay jerarquías entre las áreas del conocimiento. No es mejor matemáticas que historia o química que música. La magia de aprender y crear está en su integración. Esto expande el universo de posibilidades de conexión, brindando herramientas útiles y novedosas para la vida.

La capacidad de crear colectivamente con un fin superior a ellos mismos, mediante el fortalecimiento de habilidades de trabajo en equipo y cooperación. Esto sumado a la sensibilidad social y ambiental que desarrollan, hace que edifiquen ideas, pensamientos y proyectos para el bien común y, a su vez, les permite replantearse el mundo presente y futuro, y afrontar las situaciones que surgen en la vida.

La pintura, la escultura, la música, la danza y la literatura son centrales para el desarrollo de diversas habilidades cognitivas y motrices de nuestros niños, niñas, niños y próximos adolescentes. Pero, sobre todo, son un vibrante recurso humano que activa su espíritu y sus emociones. Un campo que se conecta con los siete restantes, y les permite a nuestros estudiantes un desarrollo integral y auténtico en varios niveles:

  • Desarrollo espiritual y emocional: mediante las artes exploramos el medio que nos rodea, tramitamos emociones, experimentamos placer y otras sensaciones, y hacemos conciencia de nosotros mismos y de los demás. Con ellas expresamos lo que sentimos y lo que creemos, construimos representaciones sobre cómo pensamos y percibimos las cosas, logrando comunión y armonía en nosotros mismos.
  • Desarrollo personal:el trabajo artístico brinda oportunidades para expresar la creatividad, descubrir los propios intereses, dones, pasiones, capacidades y talentos, potenciando el autoconocimiento, la autoestima, la confianza en sí mismos y la libre construcción identitaria.
  • Desarrollo social:con las prácticas artísticas colectivas los estudiantes aprenden a trabajar en equipo y a cooperar. Además, fortalecen su sentido de pertenencia a un grupo.
  • Desarrollo físico:los músculos, la coordinación, la lateralidad y el sentido del ritmo se desarrollan gracias a las diversas formas de expresión artística.
  • Desarrollo del lenguaje:el arte es una forma de expresión que no se basa en la habilidad verbal, pero el lenguaje y el vocabulario se desarrollan ampliamente a medida que nuestros niños, niñas y próximos adolescentes hablan de sus trabajos y los ejecutan. 
  • Desarrollo cognitivo:el arte contribuye al fortalecimiento de la representación simbólica, espacial, al conocimiento de números y cantidades, orden, series, clasificaciones, etc.
  • Desarrollo creativo: las artes abren la puerta a infinitos mundos, lo que contribuye a desarrollar la imaginación y la creatividad que, as u vez, fundan los descubrimientos científicos y de innovación que contribuye a mejorar la subsistencia humana y el bienestar del planeta.

Desde la infancia, debemos aprender del mundo material y comprender la dinámica de intercambio monetario en el que se basa la sociedad en que vivimos.

Nuestros niños, niñas y próximos adolescentes aprenden mediante juegos, actividades y retos, que el dinero es un medio, un recurso limitado y volátil en nuestras vidas. También conocen y comprenden su significado, sus características y su historia, y aprenden a manejarlo (planificación, ahorro, etc.).

El dinero crea una manera de relacionarnos que nuestros estudiantes aprender a desarrollar desde los principios de responsabilidad individual y social, sostenibilidad, austeridad, confianza en el otro, honradez y transparencia. Siempre apreciando y agradeciendo lo que se tiene, y procurando el consumo responsable en un mundo con desigualdades y limitaciones medioambientales que los incentiven a actuar der manera consciente y solidaria.

Innovar y emprender son procesos estrechamente relacionados que nacen de la capacidad de visionar, de crear y de transformar una realidad, una situación o una problemática humana con acciones, herramientas y/o soluciones concretas y novedosas.

En Colibrí nos esmeramos en que nuestros niños, niñas y próximos adolescentes enciendan su voz interior y forjen ese ingenio vital. No sólo para crear cosas nuevas o gestar proyectos productivos, sino para afrontar la vida de forma recursiva e inventiva en un mundo volátil que requiere de estas capacidades para la vida. Y los procesos creativos germinan con el desarrollo y la integración de varias habilidades y capacidades que ellos trabajan día a día desde distintos campos de conexión como, por ejemplo:

  • Ser autónomos y confiar en sí mismos para pensar distinto y tomar riesgos.
  • Ser observadores sensibles de ellos mismos y de su entorno.
  • Comunicar asertivamente y conectar con otros para identificar el problema a transformar.
  • Ser audaces para relacionar conceptos, investigar, formular preguntas y respuestas auténticas.
  • Representar una realidad, plasmarla y materializarla en un proyecto concreto.
  • Ser recursivos y capaces de improvisar para enfrentar dificultades e idear soluciones.
  • Ser flexibles a la integración de mundos distintos (tecnología, robótica, música, biología, etc.).
  • Trabajar en equipo reconociendo las habilidades de todos.

Una diferencia central entre innovación y emprendimiento es que el segundo busca un lucro con la explotación de una invención, y para ello se requieren otras habilidades como hacer cálculos más especializados; saber comunicarse y vender el producto; y, además de muchas otras cosas, afrontar la incertidumbre.

En la medida en que nuestros estudiantes van creciendo, también trabajan estas capacidades desde los distintos campos. Pero lo más importante es que, a partir de estos proyectos, nuestros estudiantes comprendan la importancia de la inteligencia colectiva y trabajen en ello. La cooperación y el sentido de grupo han sido la base de las innovaciones y emprendimientos más destacados de la humanidad.

Queremos que nuestros estudiantes crezcan en armonía y equilibrio. Esto significa conocer, respetar, cuidar y conectar con nuestra propia existencia y con la comunidad, el territorio y la naturaleza. Somos parte de esa triada, en ella encontramos aprendizajes significativos y hacemos conciencia de la interdependencia: si los 3 universos están bien, nosotros también lo estaremos.

La triada como fuente de aprendizaje significativo: observar, experimentar y explorar son un medio central de aprendizaje que se potencia si los estudiantes están inmersos en la situación o en el entorno mismo, en lugar de estar en un escenario artificial que reproduce esa realidad.

En Colibrí contamos con un amplio entorno natural, realizamos múltiples actividades al aire libre y expandimos el aula al bosque, a la ciudad y a los procesos socio-culturales de la comunidad. Qué mejor manera de aprender una infinidad de habilidades, aptitudes y conocimientos que interactuando directamente con los escenarios vivos de los que hacemos parte.

La triada de la que hacemos parte: recorrer la ciudad como nuestro mayor santuario, conocer la diversidad de expresiones socio-culturales que giran alrededor de nuestras comunidades y adentrarnos en los ecosistemas y paisajes de nuestro territorio, es también conocernos a nosotros mismos, apropiarnos de lo que somos, sentirnos pertenecientes a una comunidad, ser conscientes de las condiciones de estos universos y, por esta vía, respetarlos y a cuidarlos.

En el día a día de Colibrí implementamos varias prácticas de cuidado del medio ambiente junto a nuestros niños, niñas y próximos adolescentes. Además, incentivamos el desarrollo de varias de esas prácticas en los demás miembros de nuestra comunidad de aprendizaje.

Nuestros estudiantes aprenden a ser responsables dándoles responsabilidades. En Colibrí, tienen la libertad y la responsabilidad de liderar progresivamente su propia ruta de aprendizaje y, también, de aportar y servir de manera creciente a esos universos de los cuales son parte.