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Cómo evaluamos

En Colibrí Montessori School más que una evaluación realizamos una valoración holística, cuidadosa, sistémica y precisa de cada una de nuestras niñas, niños y próximos adolescentes.

Una ruta humanizante e integral que nos permite ver sus procesos en las 4 dimensiones humanas: razón, cuerpo, emociones y espíritu; sin necesidad de calificaciones numéricas que estimulen la competencia entre pares (en vez de la colaboración y al disfrute como máximas para el aprendizaje y el desarrollo del ser individual y social), y/o a la suposición de que números más altos significan que unos son mejores que otros. Porque en Colibrí cada uno lleva su propio proceso a su ritmo, conforme a sus necesidades e intereses particulares. 

Por eso, utilizamos tres líneas de evaluación: autoevaluación, heteroevaluación y co-evaluación, dentro de los cuales diferentes actores claves en la vida de las niñas, los niños y los próximos adolescentes cumplen roles específicos. Un proceso del que entregamos avances cada 3 meses.

  1. Autoevaluación: es el primer momento de evaluación y lo realizan las niñas, los niños y los próximos adolescentes Colibrí, con el apoyo de sus guías. Para ello, contamos con un formato que les permite generar reflexiones sobre su proceso de aprendizaje y, a la vez, nutrir capacidades centrales para su vida como la autonomía, la autoreflexión y la autoconsciencia.

Las 3 preguntas guía son: qué es lo más importante que estás aprendiendo en Colibrí; qué no sabías al inicio del año/periodo y ahora sabes y, qué cosas nuevas quieres aprender aquí.

Para responder, los estudiantes en compañía de sus guías dialogan sobre lo que han vivido en ese año/periodo, revisan su folder, recuerden qué han trabajado y van contestando. Así, desde pequeños aprenden a generar reflexiones sobre sí mismos, lo cual hace que se conozcan desde adentro, haciéndose más fácil encontrar soluciones y rutas asertivas para transformar constructivamente sus realidades y potenciar su yo interior.

  1. Heteroevaluación: es el segundo momento de la evaluación y lo realizan las guías del grupo. Para su desarrollo cuentan con 2 herramientas: la bitácora y el informe de seguimiento.
  • Bitácora: de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la bitácora es un “libro en el que se apunta el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de navegación”. En ese sentido, una Bitácora Colibrí es un cuadernillo o archivo digital en el que las guías plasman lo que van observando y analizando cualitativamente del proceso de cada uno de sus Colibríes. Para ello, tienen en cuenta dos dimensiones:
  1. El desarrollo de las inteligencias múltiples del estudiante:
  • Su ser emocional y social
  • La composición lingüístico – verbal, lógico-matemática y visual-espacial
  • La inteligencia naturalista, musical y quinésico-corporal
  1. El desarrollo de sus habilidades blandas, es decir, las fortalezas para el trabajo y el avance en su autonomía y concentración, entre otros.
  • Informe de seguimiento: allí las guías plasman, de acuerdo a la observación y al análisis cualitativo del proceso de cada estudiante, los avances y los derroteros que han tenido para el aprendizaje de las cinco lecciones Montessori: 1) el universo, 2) la vida en la tierra, 3) la historia de la humanidad, 4) la escritura, 5) la historia de los números y las matemáticas.
  1. Co-evaluación: es el tercer momento de la evaluación y lo realizan las madres y los padres de familia. Se les entrega un formato de seguimiento con preguntas orientadoras sobre lo que han evidenciado en los procesos de aprendizaje concreto de sus hijas e hijos y, también, acerca de qué cosas han visto en casa que tal vez las guías no hayan identificado, para que reflexionen, analicen y respondan.

Proceso que se nutre en las Entregas de Bitácora. Espacios que más allá de ser exposiciones de las guías hacia las madres y los padres sobre los procesos de aprendizaje de sus hijas e hijos en las cuatro dimensiones, es una conversación en las que todos preguntan, responden y dialogan, de manera que los familiares también aporten y complementen la visión de las guías para alcanzar una valoración más completa, enriquecedora y constructiva de los estudiantes.  

A partir de Taller 2, el proceso de co-evaluación involucra un nuevo actor: los pares. En esas edades las niñas y los niños tienen una mayor capacidad de reflexión profunda sobre el otro, así que mediante una actividad orientada las guías les piden que analicen y brinden su punto de vista sobre lo que sus compañeros han aprendido, las fortalezas y habilidades que tienen, las dificultades y derroteros. Ejercicio que, a su vez, refuerza la propia capacidad de reflexión y de establecimiento de vínculos respetuosos, empáticos y constructivos, en los que se retroalimenta el crecimiento de sus compañeros, lo cual resulta central para la vida.