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Los desafios

“Everything changes all the time, except schools and education systems. Education somehow got left behind. ¿How could that happen?”, Sal Gordon, director Green School, Bali.

”Todo cambia todo el tiempo, excepto las escuelas y los sistemas educativos. De alguna manera la educación se quedó atrás. ¿Cómo pudo pasar eso?”, Sal Gordon, director Green School, Bali.

El primer nido es el vientre, luego nos abraza el hogar, y en un abrir y cerrar de ojos nuestra familia está eligiendo el tercer nido para nosotros: el continuum jardín infantil y Colegio. En esa búsqueda, como el raudo aleteo de un Colibrí, se posan en sus cabezas millones de preguntas por segundo: ¿Qué queremos para nuestros hijos e hijas?; ¿Qué querrán?; ¿Cuál será la mejor educación en este momento del mundo?; ¿Qué diferencia hay entre la educación tradicional y las alternativas?; ¿Valdrá la pena algo nuevo?; ¿Podremos darles una educación distinta sin transformarnos nosotros?; ¿Qué les dará felicidad?; ¿Basta con eso?
Ese revoloteo de dudas tiene que ver con una paradoja: ¿Por qué el planeta y la sociedad global cambia a pasos cada vez más acelerados, pero la educación que mayoritariamente se brinda no lo hace? Sin esa capacidad de adaptación a los tiempos y apuros contemporáneas, se continúa educando a niñas, niños y jóvenes desconectados de las realidades, de las lógicas emergentes, de la naturaleza y de una sociedad con dinámicas cada vez más complejas, volátiles e interrelacionadas.

María Montessori.

“Una educación capaz de salvar a la humanidad no es en absoluto una tarea sencilla: implica desarrollar la espiritualidad del hombre, realzar su valor como individuo y preparar a los jóvenes para que comprendan los tiempos que viven”.
Varios colegios del país imparten una educación poco sintonizada con las nuevas formas de sentir, de pensar, de comunicarse, de ver y de actuar de las niñas, los niños y los adolescentes de hoy. Lo que les resulta frustrante y acrecienta en ellos el tedio hacia el estudio, así como el sentimiento de incomprensión y las dificultades para encontrar sentido a lo que hacen.
La desconexión de esa educación enraizada en los paradigmas del siglo XVII que se brinda a chicas y chicos que fluyen en los multiversos del Siglo XXI, no solo les genera inseguridades y miedos (no entiendo, no puedo, no encajo), sino que difícilmente les permite desarrollar su autonomía, su autoconfianza, su versatilidad, sus habilidades y capacidades para comprender lo que acontece afuera y adentro y, así, lograr transformaciones positivas en el mundo, en su comunidad y en sí mismos. Ahí están los desafíos: pensar fuera del molde (think outside the box), asumir el cambio para gestar procesos de aprendizaje que conecten a nuestras hijas y a nuestros hijos, y lograr que la sociedad comprenda la pertinencia y la urgencia de otras apuestas educativos y pedagógicas para el bienestar de ellos, que será también el bienestar de las sociedades y del planeta tierra. Esos desafíos, hace años decidieron enfrentarlos diversos expertos en educación, en pedagogía y en otras áreas del conocimiento, mediante el estudio, la investigación y la experimentación de otras formas de conocer. Procesos rigurosos y sensibles de los que han aflorado varios modelos de aprendizaje basados en metodologías mucho más activas, de las cuales se alimenta Colibrí Montessori School.

LOS SIETE SABERES NECESARIOS EN LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI (Edgar Morín)

Entender las características y procesos cerebrales, emocionales y culturales que atraviesan la producción de conocimiento. Al ser éste un producto “humano”, no está exento de error ni es fruto único de la “razón”, sino de la interacción de todas las dimensiones humanas. Con ello aprendemos: 1) la importancia de desarrollar todas nuestras dimensiones; 2) que el error es parte de nuestra naturaleza, lo cual permite entenderlo como oportunidad; y 3) que hay un espectro infinito de formas de conocer.

No se trata de conocer por conocer sino de conocer para comprender lo que sucede afuera y adentro, y así, hacer, resolver y crear para nosotros y para la sociedad. Para ser aplicado asertivamente a hechos o situaciones, el conocimiento debe ser contextual, relacional, transdisciplinar y dinámico.

Aprender lo que significa la condición humana. El ser humano es físico, biológico, psíquico, cultural, emocional, social, histórico y espiritual. Una unidad compleja que la educación ha fraccionado, y que debemos enlazar y conocer integralmente.

Hoy la humanidad es una comunidad planetaria. Dados los flujos migratorios, las dinámicas de la globalización y, sobretodo, la precaria situación de la “casa grande” (la tierra), debemos actuar como ciudadanía del mundo para resolver las dificultades que se hacen comunes a todos, y de las cuales depende nuestra existencia.

Debemos aprender a afrontar lo inesperado, los riesgos y lo incierto para vivir en un mundo cada vez mas incierto y volátil.

El planeta precisa de comprensión mutua entre humanos próximos y extraños. Esto es la base de la educación para la paz. Lo cual pasa por estudiar la incomprensión desde sus raíces, modalidades y efectos (discriminación, racismo, etc.), para poder transformarlas.

Somos seres individuales y sociales, de ahí nuestra responsabilidad mutua en respetarnos y actuar sin ir en detrimento de los derechos de los demás, y en pro de nuestras comunidades.